viernes, 18 de diciembre de 2009

A mi amada Sophia!


Queriendo volví a pensar en lo que me convenía, y mi futuro se posó frente a mi, dulce y temeroso, una pequeña mano sostuvo mi mano derecha, y entre pasos flotantes, tomé mi primera decisión… ESPERARTE.

Un año más que se va, la carrera ya empieza a deslumbrar la meta, y la seducción del porvenir enmaraña la mente, falta poco para ir al lugar de los sueños, en donde te encuentras, en donde me esperas…

Y donde queda ese lugar, me pregunto a menudo, y la respuesta se desvanece en un rostro que nunca he visto, pero que conozco tanto como a mi mismo, un cabello ondeante que se mueve en la pradera, la risa candorosa de un ángel en la tierra, el brillo de una mirada capaz de mover cualquier obstáculo…

Sus travesuras rodearán mi vida. Y Con ella el sol se tornará de colores, en un horizonte pleno.

El mundo se hace gigante en la medida que gigante sean tus sueños, y aunque deba recorrerlo, pasearme por cada rincón, cruzar fronteras desconocidas, saltar del ocaso a la armonía. Me dormiré en el crepúsculo de una noche fría, para despertar con el calor de una deslumbrante mañana, sé que no será fácil pero también sé que nada vale más la pena en mi vida que tú.

Seguro te hallaré…

¡HIJA!

Por las mañanas despierto queriendo estrecharte en mis brazos, las ansias se adueñan de mi querencia, y el fervor del deseo me hace verte, y conversar contigo, sé que amarás el rosa, sé que amarás a tus padres, sé que entenderás lo que la gente común no entiende, jugarás con tus tías, y en vacaciones podrás ir a visitarlas, te enseñaré lo mágico que se desprende del sonido del mar, hablaremos de sirenas y dragones, por las noches jugaremos con princesas y príncipes, en las tardes de calor intentaré enseñarte algo de futbol, y fingiré saber del Milan, del Barsa, del Real Madrid, y aunque admito no ser bueno en este deporte, probablemente las tías remedien mis errores, te enseñaré de valores, de lo bueno y lo malo, comprenderás al hombre en su esencia y no lo que han querido imponer por hombre.

No tendrás una madre como todos los demás niños y niñas, pero tendrás dos padres, dos padres que te llevarán a la luna, dos padres que recorrerán los planetas junto al famoso principito, dos padres enérgicos, que en ocasiones se vestirán de cualquier súper héroe con tal de verte sonreír, dos padres que serán uno, dos padres que no conocerán limites para inculcarte el valor de la vida, lo importante de la perseverancia, el esfuerzo de los sueños, dos padres que demolerán las montañas altas con tal de estar contigo.

Tres corazones, un sólo latido. Un amor mistificado, un nombre, seis letras… S O P H I A.

Te daré más que mi vida, Te entregaré todo lo que soy y SERÁS MARAVILLOSA, por el simple hecho de existir.

No sé como será ser padre, pero simplemente pensarlo me extrémese de tal forma que siento que puedo lograrlo todo, los ojos se me nublan y las lágrimas humedecen mi rostro, el silencio flota en el ambiente, y la esperanza retumba en estas cuadro paredes.

Por eso te escribo mi adorada Sophia, por eso me enredo en las palabras, cuanta felicidad alberga mi corazón para ti, y como todos los días aprendo algo nuevo, hoy ya no espero lo imposible, o lo que se fue, hoy espero lo posible, lo que no ha llegado, hoy sonrío en rostros ajenos, de niños que te traen a mi mente.

La flor de mi silencio, mi tesoro más preciado, no sé cuando puedas leer esto, pero ese día espero estar abrazado junto a ti, en ese momento entenderás que estamos unidos desde antes que nacieras.

¡Para mi amada Sophia! 17/12/2009

Dedicado:

Con amor: para mi hija, que está esperando en algún lugar de este planeta a que su padre vaya por ella.

Con amor: para sus hermosas tías que mantienen viva la llama de afecto a su sobrina.

Con amor: a ti que entiendes lo importante de mi vida.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Mil Juegos un Castigo... " Cuando hablan tus demonios"


Santiago caen en un letargo, no se reconoce así mismo, en el espejo ve lo que nunca pensó visualizar, se siente desnudo, y está desnudo, sólo que su desnudes va más allá de las ropas que suelen cubrir nuestro cuerpo, se ha visto tal cual es, y eso es una de las peores desgracias que le puede suceder a un ser humano, hoy las excusas fueron desarmadas, el terror es reflejado en su mirada, con ansiedad toma un lápiz y un papel, arrinconado en una esquina de su habitación, comienza a escribir.

Hoy es hoy…..

Todo me da vueltas, tengo millones de cosas por hacer del colegio, sin embargo las ideas no están rodando por mi mente en este momento. Ahora pienso en los conflictos universales, ¿Qué se sentirá ser hormiga? Ser explotado por la hormiga reina, y trabajar día y noche, para construir un reino, del cual nunca podrás disfrutar, ¿Será esa la relación de los obreros explotados, por un jefe, que sólo le importa que sigan construyendo? ¿Pero… ya va, construir que? Pasamos la vida, haciendo cosas, sin saber para que son, quién las manda, y porque las forjamos, hemos perdido esa esencia que se tiene, cuando uno es niño, que todo nace, y en la absurdidad de las ideas todas están justificadas.

Busco aquel niño del que hablan los grandes psicólogos, aquel, que habita dentro de sí. Y la única respuesta que encuentro son ideas delirantes, tal vez producidas por la fiebre, que abraza mi cuerpo, los rayos del sol se esconden en el jardín de la casa grande, sin atreverse si quiera a cruzar mi habitación. Aquí todo es gerenciado, y cuando la peste ataca, se cierra el paso a cualquier luz, sumergido en la oscuridad, busco algo que me de respuesta, a todo lo que he visto, me da pena admitirlo, pero son mi familia, no entiendo, lo juro por Dios que no entiendo. Me llaman el loco, porque hablo sólo, pero no es verdad, quiero contarles, pero en secreto, que he conocido al más fiel compañero, dice que es yo, pero está loco, quizás todos estemos locos, pero no se si contarles, mejor hablemos de la guerra, de las invasiones, de los terroristas, palabras vacías, que no llegan a ningún lado.

Pero cómo hago, cómo mato esto que nace dentro de mí, debes prometerme, que jamás dirás nada, sino, no sé que sería de mi, todo fue su culpa, lo sé, no debí ver, no debí oír, pero no fue mi culpa en ese momento no era yo, era él, él me obligo a abrir mis ojos, el decía que debía saber, que en el fondo estoy tan podrido como mis antepasados, debo aceptar lo que soy, pero no puedo, es el mal, en donde queda la iglesia, y Dios.

Abaddongar, si ese es su nombre, me ha dicho que Dios se ha ido de vacaciones, que haces años, el ya no nos escucha, que él día de la desaparición del otro que más he querido en mi vida, ese día la casa grande quedaría sola. Con odios y rabia, y que la desesperanza seria su pena, el viento mordería su estructura, y las personas que allí habitamos, no volveríamos a ser lo que un día fuimos, nuestras almas están envenenadas, las alegrías serian ficticias…

No sé si deba seguir, mi mano se ha enloquecido, otra vez Abaddogar se ha adueñado de mi.

Una voz muy fuerte y estridente se escucha en aquella habitación.

- Cállate, no existe ningún Abaddongar, te da miedo admitir, el monstruo que te has convertido, por eso inventas que existe alguien, yo soy tu, soy el mismo que corre por tu venas, soy las muertes causadas. no me iré, pues tú eres lo que soy.

Santiago, se agarra la cabeza, y no para de gritar.

-NO, No porque entraste esa noche, por la ventana,
porque me torturas de esa forma, Yo Santiago, Santiago, Santiago….

Santiago olvida su apellido, y llora buscando respuestas en esas voces, que no saben de donde viene, se levanta y corre sin saber a donde va, las puertas de la casa grande se abren , y aquel viento feroz recorre su interior, abatido, corre al bosque, buscando la salida.

Una mente ensordecida no encuentra otro refugio, que los recuerdos, esos fragmentos de ti, que caen como si golpearon tus penas, el porque de tus acciones, te castigan una y otra vez. El viento seca sus lágrimas, y las penas que crees dejar con los pasos rápidos, te persiguen como sobras, no puedes alejarlas, ellas te abrazan y en ese mundo nada puede retroceder. Lo que hiciste, no se deshace.

- ¡Mirate, de una vez por todas, y descubre quien eres!


****
Santiago gritando desenfrenadamente

-Dime, porque te fuiste, porque me engañaste,
¡Donde carajos se guardan los desaparecidos!, todo esto
es tu culpa. No debías perderte, ¿acaso fue el viento que te comió?
Porque yo no lo creo capaz.

Da vueltas como si alguien lo estuviese vigilando, atemorizado vuelve al rincón de su habitación, toma el cuaderno sucio y mal cuidado que ha dejado, y con la mirada perdida continua escribiendo, con una sensación de frenesí que lo invade.

A decir verdad reconozco que estoy cansado, creo que hoy voy a correr, correr y correr para evadir situaciones, para evadir lagrimas y cuando me pare a descansar dejaré allí parte de está historia.

Seguramente será un enorme salto, un salto nuevo, caer en la nada y volver a empezar. Aun no puedo comprenderte, tampoco me comprendo yo, me haces falta y te busco desesperadamente en esas preguntas sin repuestas que dejaste depositadas en mí.

Hay cosas mi apreciado lector que se escurren entre los dedos y sencillamente no se pueden dar, porque escapan a las posibilidades, y hoy es hoy, ¿Por qué? ¿Y el mañana? No me dejes, ¡por favor sigue el camino, yo no fui lo juro! El se ha ido, y se llevo parte de mi historia, sin él estoy incompleto.

Rompe en llanto y arruga todas las hojas de sus escritos.


Hoy ya no valen los recuerdos, las cartas están echadas, Santiago se encontró consigo mismo, el saber demasiado, fue su condena, en ocasiones es mejor la ignorancia. Sus sueños, y hasta su vida misma ha quedado en el limbo de sus propias represiones.

¿Cuántos gramos pesa la verdad?. La soledad se presenta en el camino del olvido, por el cual transita hoy Santiago, y por donde cada uno de nosotros ha pasado por lo menos una vez. Sólo que algunos sobreviven, mientras otros, se pierden en la lejanía de sus linderos.

Del pasado las sonrisas y del futuro las esperanzas.


Se escribe sobre un papel ya borrado, que se fue lleno de historias, mojado de muchas anécdotas, de cuentos y risas. Vivencias que han ayudado a mi crecimiento, colmados de tanto pasado, ésta es la parte del libro viejo que he decidido conservar, pues es parte de lo que soy, a eso es lo que solemos llamar experiencia.

El no estar ahora ya no es prescindible, pero en su tiempo, en aquella época en donde nos toco compartir si lo fue, y de allí emerge lo positivo, aquella forma bonita de ver nuestra existencia, con sus finales y comienzos. Ahora vendrán las nuevas experiencias que continuarán siendo parte de mí, creando nuevas melodías, canciones que irán apareciendo, uniéndose a las que ya estaban, y que van a SER mientras existan los recuerdos, porque son justamente esos recuerdos quienes las mantienen con vida, así cobran forma de personas, envueltas en sentimientos.

Transcurre nuestra supervivencia, en una mezclas de amores y desafectos, en un ciclo constante, bordeado de emociones latentes, formadas por momentos inolvidables, que nunca pasarán pues quedaron gravados en nuestro subconsciente.

La vida es un momento bonito, un te quiero con la confianza de un mañana, una taza de café, un adiós y un encuentro.

Así abrimos los brazos hacia el futuro, hacia las esperanzas, con anhelos de triunfo, a los deseos fortalecidos por todas las vicisitudes por la cual hemos tenido que pasar cada uno, en nuestra historia individual.

Hoy sé que no hay sueños cortos, que no existen montañas grandes, Hoy sé que después de tanto caminar, inmerso en tristezas, banalidades y escepticismo, comprendí que el mundo se ve mejor desde la cima, y en la cima se está, cuando uno es feliz consigo mismo y con quienes nos rodean.

Contradicciones

Hay días en que habla el viento, hay momentos en que la vida se hace un murmullo y hay instantes en que los hombres se convierten en olvido, escribirle a los recuerdos, al señor de las maletas, pero sobre todo al cariño mistificado.

Señor distante quiero decirte NADA.

Que siento NADA.

Odio tu partida .

Odié siempre la espera.

Te extraño con cariño y rencor, en mis sueños aún vives, pero nunca terminas de llegar.

¿Por qué carajos te fuiste?.

Te llevaste más que tu vida, fragmentaste la nuestra, hoy no encuentro el orden deseado.

Ser un mar de contradicciones sin duda será tu recompensa. Cosiendo nuestras historias con lo que dejaste, ¿y que dejaste? NADA.

Construyendo un futuro en recuerdos perdidos, con imágenes trastocadas. Aquí todos necesitamos estar anestesiados.

“De un sitio a otro, de un lado a otro, de un sentimiento a otro, sigue pasando eso que llamamos vida. En buena hora nos topamos con el optimismo”

viernes, 11 de diciembre de 2009

Los caminos de la vida…


A los 18 años

Todo iba a pasar muy rápido…

Y en efecto todo sigue pasando muy rápido…

La muerte de unos no impide la vida de otros…

Y todo sigue… Los recuerdos continúan, la nostalgia aún se despierta, y la querencia sigue latiendo como ese mismo primero de diciembre…

Después de tanto, TANTO... Hay un silencio, no se encuentra nada, pero hay mucho, hay espera, hay silencio, hay espera…

Vivir para esperar, vivir para soñar, vivir pensando en el último abrazo…

Querer lo perdido…

Y allá donde estés, ten presente que aún sigo esperando.

1, 2, 3…

Antes del 31 será distinto…

1, 2, 3...

ya nada fue distinto.

MARCAR DISTANCIA… LOS MUROS DEL SIGLO XXI


Pueden hablar…

Pueden pensar…

Pueden creer…

Pueden opinar y hasta podrían deducir…

Y qué importa.

NO SE PUEDE EVITAR

Que hablen,

Que piense,

Que crean,

Que opinen y hasta que deduzcan.

PERO… ¿Pero?... sólo importará, si te importa lo que dicen…

En un mundo tan simplista como el nuestro, joder, llorar y hasta destruir al otro, tiende a compensar necesidades personales, que se exteriorizan en lo individual, fantasías producidas por el egoísmo, síntomas perfectos de gente ociosa, disgustada por lo que nunca han tenido, el personalismo los atrapa en premisas falsas de igualdad, rebeldía caótica que sólo conduce a la mediocridad, inclusión, excluyente, pluralidad tergiversada, democracia mal escrita, revolución con B, desgate incipiente que conduce a todo un país al degolladero, y en ese camino son mutilados por sus propias ideas.

Y en la distancia se les observa a todos aquellos, que se unen, que caen, que cambian, por conveniencia… LOS VERDADEROS IDEALES NO PERECEN, NO SE OLVIDAN, NO CAMBIAN.

NO TODO ES NEGOCIBLE.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

"SEMBRANDO VIDAS"



La dinámica mundial nos lleva a pensar en términos de sostenibilidad o sustentabilidad de los proyectos llevados a cabo con el fin de reducir la contaminación, encontramos que alrededor del planeta tierra se ha tomado conciencia sobre la importancia y la dependencia para la subsistencia, el tener bue ...nas relaciones con el medio ambiente



Por ende Sembrando Vida, no pretende cambiar a las personas que habitan en este sector de la ciudad de Caracas, pero si crear conciencia, para mejorar su calidad de vida, formando ciudadanos.

Todo esto mancumunado con la comunidad que allí habita, el cambio debe ser desde adentro hacia afuera. Apostando por un país de ciudadanos.

Poyecto realizado por Geraldine Russian, Johanna Páez y James Capafho
Asignatura: DESARROLLO SOSTENIBLE Y CIUDAD CONSTRUIDA
Facultad de Arquitectura - UCV


Prof: Geovanni Siem




domingo, 8 de noviembre de 2009

MIL JUEGOS UN CASTIGO “Seis años y tres días”




Era la mañana del jueves diez de enero, me levante queriendo quedarme en la cama, los gritos de la Tía Digna, recibía la mañana, a los lejos se oían los gallos cantar, llegué a la escuela somnoliento, sentado en el pupitre, me perdía en un estado embriagador, en donde los colores y la formas hacían gala en mi imaginación, los seres que amaba eran mis compañeros, los sentía cerca, los veía a mi lado, cuando quise conversar con el que yo pensaba que era mi padre, sentí una mirada oscura que atravesaba mi cuerpo he irrumpía en mi ilusión, era la señorita Débora, mi profesora, aunque para mí era la madre del mismo demonio. Como odiaba ese día, el día de la lección del tan mentado libro Mí Jardín, lección que no sabía. A los seis años comienzas a interpretar y como todo un profeta; era factible predecir mi destino, el jalón de orejas era algo de lo que no podría escapar, y peor aún maltrato que debía aceptar con resignación como castigo divino.

El salón de clases estaba colmado de idiotas, si, dije idiotas, idiotas con poca edad, niños de seis a siete años, pero igualmente idiotas, ese mal no distingue en edad, y no discrimina a nadie, la idiotez va en sus genes, otros menos afortunados la adquieren con el tiempo y la adaptan como forma de vida, y unos más la tiende a comprar, la idiotez también se compra, y hasta se coloca de moda, me atrevería a decir que somos idiotas permanentes, un bien genuino del sistema en el que hemos crecido, me refiero a mi jaula de idiotas ( mi salón de clases).

Sentía que el pupitre me amarraba, no me atrevía a levantarme por más ganas de orinar que pudiera tener, el miedo congelaba todos mis impulsos, mi corazón se detenía, y ante el terror que me invadía la vida de los otros seguía, mientras yo observaba como un huésped no deseado. Con frecuencia la clase era interrumpida por una madre frenética, que entraba como perro por su casa para abrazar a su hijo y entregarle cualquier detalle, aquel niño rubio, perfecto como el sol, sonreía grotescamente, como diciéndole a todos que era feliz, y si, la felicidad también a los seis años es muestra de vanidad, y más si el niño que observa carece de todo tipo de afecto, el amor se muestra como un objeto valiosísimo al cual no todos tienen acceso, para eso hay que tener cabello rubio y sonrisa angelical, y cuando se tiene mirada triste y oscura como la noche, con un cabello rebelde como una escoba vieja, es imposible comprar el amor. A pesar de mi envidia notable y confesa ese era el momento más sublime que podía tener en el día, era como si me robara su momento, era como si fuese yo el hijo del sol y ella mi madre y a los seis años aprendí a robarme los momentos de otros, para llenar mis vacios, para tapiar con imágenes los espacios en blanco.

Aprendí a escribir antes que a leer, me fascinaba llenar los cuadernos con copias de palabras que no entendía, pero para mí, era importante, me enamore de las formas de las letras, de la B larga, de la V pequeña, del rastrille del lápiz al pasar por una hoja, con ese dulce olor a nuevo, y ni hablar del encanto de las oraciones, sin saber que eran oraciones, así comencé a tener letras consentidas, recuerdo a mi R con preferencia, R de todas formas y pintadas de todos los colores.

Faltando diez minutos para las once de la mañana y cuando pensaba que la lección no afectaría mis orejas, ni mi cabello; se escucho mi nombre, con una voz de ultra tumba que sobresalía entre las murmuraciones y que parecía venir del mismísimo infierno. Un ¡muévete ahora!, me hizo dar el primer paso, mientras las ganas de orinar aparecían, para aumentar mi pánico, las piernas comenzaron a temblarme, no era nada fácil de enfrentar a esa puta con forma de maestra (pido perdón de las putas, por tan nefasta comparación). Al estar frente a ella, yo sólo me atrevía a mirar al piso, observando sus horribles zapatos rojos escarlata, mientras la muy puta se dedicaba a sacudir mi brazo, incrustando sus largas uñas en mi piel. Y el que dice aquí, - ¡Que dice aquí muchachito! aturdía mi mente, bloqueando automáticamente mi boca, y por más que hubiese querido, de allí era imposible que saliera alguna palabra. Deletrear era lo más difícil que podía existir para mi en ese momento, mis lagrimas mojaban aquel libro de enseñanza maléfica, y el mamá ama a papá, era tan difícil de comprender, que el llanto hacia acto de presencia al sentir el doloroso jalón de orejas, el tiempo se detenía y aquella sensación de dolor se hacía eterna. Después del reglamentado castigo recogía mi malévolo libro, he iba directo a mi pupitre a esperar que el reloj marcara las once, las murmuraciones de los demás niños idiotas eran apabullantes, cerraba los ojos para que todo terminara, pero nada cambiaba; para ese entonces los idiotas solían hacer mucho daño en mi vida, hoy en día los idiotas siguen causando mucho daño, hoy en día elegimos y somos gobernados por idiotas, hoy en día nos siguen maltratando los idiotas, pero esa es otra historia de mi vida, la historia de los idiotas y como han ido evolucionando para llegar al poder.

Eran las diez y cincuenta y ocho minutos de la mañana, cuando la puta maestra anunció con su voz de cariño poco sentido. – Niños, el viernes no tendremos clases, así que continuaremos con nuestras actividades el próximo lunes. El gran niño idiota interrumpe. – El viernes de mañana Profe. A lo que ella contesta en seguida con cara de hastío. - Si Miguel el viernes de mañana. En ese instante suena el timbre, y la profesora continua diciendo. – Que tengan un buen fin de semana niños. Mientras todos recogían sus cosas, apurados para largarse de esa horrible cárcel, yo observaba la escalofriante sonrisa de la putica que me impartía las clases, se supone que no debo decir groserías, se supone que no debo saber que es una puta, pero sé que es algo malo, perdón otra vez por las señoras putas, pero ella, la bruja del salón merecía todos los peores insultos, pero para ese entonces sólo conocía la palabra puta. Mi Digna se lo había dicho una vez a una de sus hijas. – No puedes comportarte como una puta, tú eres diferente, por el simple hecho de pertenecer a esta familia. Si, como verán ser parte de nuestra familia no es tarea fácil, todos debíamos ser prepotentes, orgullosos y tener esa cosa en los ojos que amenaza y que hace temblar a más de uno, no obstante yo no herede nada de estos tres requisitos imprescindibles para el respeto familiar, mi apariencia era la de un chico blandengue, medio enfermo, algo loco y tembloroso de nacimiento, era lo que nadie quería como hijo, por lo menos en mi familia.

Cuando recogía mis útiles para partir, mis pensamientos iban tan rápido que todo mi cuerpo actuaba con lentitud, ya que impedía que pudiera realizar otra cosa que no fuera pensar en la decisión que se posaba en la salida de ese lugar, allá en donde el sol brilla con libertad. Subí la mirada, y allí estaba él. Aquel niño que vendría a cambiar mi vida, el niño más hermoso que había visto en mi vida, blanco como las hojas de papel para dibujar, de ojos azules como el océano, de cabello tan negro como las noches sin luna, él era diferente, desde el primer momento sentí que no era de este mundo, todo se borro, y el espacio le pertenecía por completo, él simplemente me miraba, con miedo le sonreí, y cuando el devolvió su sonrisa sentí un escalofrió por todo mi cuerpo, mi piel se erizo. De nuevo algo me sacudía, el movimiento me hizo volver en si mismo, sentí la uñas clavadas en mi piel, era la puta profesora, quien se despedía de mi. – Maldigo la hora en que llegaste a mi salón, no ves que contaminas mí aula de clases. No eres normal, y nunca lo serás, deforme, si tu familia no fuera quien es, yo misma te hubiese echado de aquí a patadas… ¡Ahora largo de aquí mostrito!.

Salí de ese lugar queriendo no regresar jamás y estando allí en la franja en donde te pega el sol de frente, en donde vez las esperanza dispersadas a lo largo de una carretera que te lleva no sé a donde, pero te lleva. El sitio a donde nunca debía acercarme. Allí tuve que dar el primer paso, y descubrir que vivía en mis decisiones.
Cómo los demás días llegue a la casa de la estricta Tía Digna, la que cuidaba de mí, y chupaba como santigüera el dinero de mi padre, cada gesto, cada ofrecimiento tenía un valor. Y los días en que se demoraba el jugoso cheque, salía su verdadera personalidad, la de la mujer amargada, que vivía con un hombre del cual nunca estuvo enamorada, y en secreto se entendía con su cuñado, esperando que muriera su esposo, de esa rara enfermedad que según decían era brujería, pues su foto estaba enterrada en algún cementerio, dicho maleficio comentaba la tía Digna cuando discutía con su moribundo esposo, se lo había montado su amante, la mujer que más odiaba, la que según ella tenía pacto con el diablo y se convertía en zamuro para sabotear las noches de lujuria comprometida con su compañero. Digna y sus tres gigantes hijos, uno más desfavorecido que el otro, con una inteligencia precaria, no habían podido triunfar, en nada, así que terminaron convirtiéndose por necesidad en hienas que escarbaban entre el dinero de su hermano Giuliano, mi amado padre.
Esa noche bajo la luz tenue de un bombillo, guarde mis sandalias de baño, en el morral que utilizaba para ir al colegio, me dio miedo guarda un poco de ropa, no quería causar sospecha, sin embargo me negaba a huir sin mis cholas de baño, pues la respuesta era muy lógica, como iba a bañarme sin ellas, A los seis años hay que tener prioridades, y entre ellas estaban mis cholas de baño. Me quede dormido pensaba en la añorada partida.

Al día siguiente me levante para ir al colegio, nadie sospecho de mi mirada perdida y mucho menos de mi floreciente risa maliciosa, durante el desayuno me dedique a observarlos a todos, comían como cerdos, yo no pude probar casi bocado, sólo pensaba en lo idiotas que podían ser, pertenecía a ese selecto grupo de la idiotez adulta, síndrome más avanzado de la estupidez desaforada, mi primo Leonardo se me queda mirando y dice – Que me ves anormal, no entiendo porque tenemos que soportar a un enfermo en nuestra casa mamá. La Tía Digna lo interrumpe – Deja de mirarlo Santiago, te das cuenta porque todo el mundo piensa que eres enfermo, deberías compórtate como una persona normal, fíjate en tu primos y aprende de ellos, tendré que hablar con tu maestra, debe ponerte más carácter. No dije ni una sola palabra, ni siquiera me inmute porque sabría que jamás los volvería a ver, me levante de la mesa recogí todos los platos y como de costumbre lave todo, dejando la cocina reluciente como exigía la tía Digna.

Llego la hora, salí de la casa como los demás días, pase por mi colegio, que se llama “la consolación”, me paré frente a el, quería decirle lo mucho que lo odiaba, quería patearle su podrido trasero, pero a los seis años, a mi me daba pena pelear contra una casa cerrada con llave y candados, y para mi mala suerte desconocía el trasero de tal edificación, así que opte por insultarla en mi mente, pero les digo algo, sé que ella me escucho, pues sentí sus murmullos, la rejas deseaban encerrarme, pero sabían que al mundo que yo pertenecía, no podía tener movimiento, y su vida se petrificaba en objetos inamovibles.

Me dirigí a la carretera principal, la única vía que existía, y la única vía que me llevaría a la casa de la añorada nonna, tomé el primer autobús de servicio público sin saber a donde iba, simplemente confié en mi instinto, la razón tuve que encajonarla, al subir al transporte, me pare al lado de una señora embarazada, con una barriga tan grande, que parecía que iba a tener un dinosaurio, pase minutos observado su enorme barriga, a mi edad ya sabia que los niños venían del vientre de la madre, pero aún no entendía la necesidad de introducirlo allí, que sentido tenía, en mi reflexiones alguien toco mi mano, una mano helada, sus uñas estaban moradas, y al darme cuenta un escalofrió sacudió mi cuerpo, era él, el niño hermoso el de la sonrisa, su mano se aferro a la mía la cual me sujetaba de la baranda del autobús, cruzo sus dedos entre los míos y sonreían, yo no tuve valor de decirle nada, pero al parecer ninguna de las personas que estaban allí parecían darse cuenta de la situación, era como si yo fuese el único que tenía el privilegio o la desdicha de verlo. A la señora embarazada se le cae de las manos su cédula de identidad y me miro a mi, como esperando que yo la recogiera, el documento quedo en los escalones del vehículo, yo sin pensarlo se la recogí, y esperé un gesto amable de la ingrata señora con barriga de dinosaurio, un gesto amable como el de pagarme el pasaje por ejemplo, ya que el chofer no aceptaba sólo gracias. Pero la desagradecida señora lo dio por cancelado con un simple mmm y media sonrisa, un mmm, quién come con un mmm, quién vive con un mmm, quien tiene éxito en su huida con un mmm. Y para colmo de males el niño extraño ya no estaba en el autobús, ¿a donde abría ido y cómo?, en qué momento se bajo si yo estaba en la puerta. Otro ingrato más pensé. Las dudas comenzaron a atacarme y dejé de ser un niño de seis años para convertirme en un forajido de seis años. Mis preocupaciones se interrumpieron con la voz aguda del chofer – Niño el pasaje por favor, no se me haga el paisa. El miedo me ataco en el acto pues no tenía ni un solo centavo a lo que pude responder – Ya voy señor, un momento. Y precisamente eso era lo que necesitaba, un momento para llegar a la parada de las Colinas de las Dantas, en donde vivía la nonna, esa voz insistente por su pasaje agitaba los latidos de mi corazón, entre mis nervios y el pavor a lo desconocido buscaba absurdamente entre los bolsillos de mi pantalón de corte francés, para cancelar los dos bolívares.

El autobús fue llegando a las Colinas, estaba tan cerca y tan lejos, que al verlo no pude perder la oportunidad y sin esperar a que el camión se detuviera, me lancé de ella, caí estrepitosamente en el asfalto, raspándome las rodillas, la cara, y los codos, con las piernas ensangrentadas y el pantalón francés roto me levante, miré hacia atrás, y el autobús se había detenido metros más adelante, el pavor se apodero de mi, al lado del vehículo estaba otra vez ese niño raro que aparecía en momentos poco oportunos, el pavor se apodero de mi, sólo se me ocurrió correr, correr, y correr. El miedo es como una sombra que te persigue, prohibiéndote el equilibrio, vetándote la paz y por huir de esa sensación somos capaces de cualquier cosa.

Atravesé media montaña hasta llegar a la casa grande, a la casa de la nonna, cuando entré, sentí todas las miradas sobre mí, y las mentiras de un niño de seis años comenzaron a echar raíces, y a tejer una historia que le concedieron la benevolencia de la amada nonna, pero gracias al teléfono ya todo se sabia, ese aparato dijo en dos minutos, lo que yo me tarde en construir una noche entera.

Santiago se ha escapado de casa de la tía Digna, decían. La nonna no me pregunto el por que lo hice, sino el por que me atreví, de donde había sacado el valor para desafiar lo que mis padres habían considerado bueno para mi, cabe destacar que cuando ella hablaba de mis padres se refería a su decisión, pues mi madre nunca fue considerada mi madre, su opinión nunca importaba, eso sucede cuando no tienes un linaje que reafirme y decore tus opiniones, ser un don nadie es otro de los infortunios que no se perdonan en esta familia.

Mi boca pareció sellarme, y las palabras brillaron por su ausencia, así fueron pasando los días, hasta que en un domingo llegaron mis padres de emergencia, su hijo loco, ahora no sólo era loco sino rebelde y debía ser encaminado lo antes posible. Había oídos a las empleadas de la cocina, quienes se compadecían de mi, y afirmaban que el niño loco debía buscar un poco de cordura para explicarle a su padre, quien seguramente me daría la paliza de mi vida. Yo simplemente deseaba verlos, no me importaban sus regaños, no me importaban sus golpes, si los veía todo valdría la pena.

Me despertó, Juanita, la empleada más vieja de la casa me ayudó a vestir, ella nunca me hablaba, siento que yo le daba miedo, cuando la miraba a los ojos me volteaba la mirada, y más de una vez la vi persignarse cuando entraba o salía de mi habitación, Juanita me llevó a la sala principal, y me sentó en una silla de mimbre, y por primera vez me hablo, susurrando al oído. – Si en algo me estimas, por favor no te muevas de la silla, no hagas nada que no sea respirar. Juanita salió de la sala, y yo pasé horas sentado en esa silla, mientras en la sala contigua se encontraba mis padres con la nonna, separados por una puerta de cristal opaco. Oí gritos, lamentos, y hasta un llanto, sin embargo fui incapaz de moverme. De un momento a otro y sin previo aviso, la puerta se abrió para dar paso a la sala en la que yo me encontraba sentado. La nonna, la imponente Verona, la mujer de las arrugas amargas. – Su hijo estará mejor conmigo que con ustedes, ahora Giuliano saca a esta mujer de mi casa. La nonna salió de la sala mientras a lo lejos observe a la que era mi madre llorando en una silla, mi padre me dirigió una mirada benevolente, para luego levantar a mi madre de un brazo y salir por uno de los pasillos laterales. Ninguno se me acerco. Ninguno dijo nada. Me terminé quedado dormido en esa silla de mimbre, y en horas de la madrugada volví a sentir aquella mano helada que acariciaba mi rostro, al despertar volví a ver a ese niño misterioso, me ayudo a parar de la silla, me tomó de la mano y me acompaño a mi habitación…

Hoy comprendo aquel silencio, y aprendí a querer mi vida en ruidos apaciguados, en tormentas disfrazadas, ese día comprendí que las circunstancias hablan por nosotros, y que a los seis años una silla de mimbre me robo mi valor. Y los próximos siete años de mí vida se decidieron a puerta cerrada.

El internado del sagrado corazón habría de ser mi destino…

miércoles, 4 de noviembre de 2009

MIL JUEGOS UN CASTIGO ----- Soy




Santiago se sienta sobre las raíces del árbol, aquel orgulloso samán que se erige con altanería ante la casa grande, como queriendo decir que él lo sabe todo. Con fuerza el viento sacude las rancias ramas de los arboles, mientras el muchacho escribe en un viejo cuaderno, imprimiendo aquellos sentimientos en el ya desgatado papel…

Ese soy yo…
Palabras, palabras, palabras que dan sentido a lo que soy… ¿y que soy?
El hombre que va…

El cuadrado, que todo lo encaja en un horario.
El que no entiende el gusto por lo absurdo…
El que oye detrás de los sonidos, el que intenta entender más allá de lo que se está explicando. Soy parte de aquello que busca, lo que sabe, soy más que un apellido, y un padre perdido, soy más que deudas y una mala herencia dada, soy más que una fotografía en alguna parte del mundo.

Soy el niño que mira en la ventana, y pierde su mirada en el largo camino, soy el recuerdo de un esquizofrénico, soy el olor del café molido, el niño de la casa grande. Soy el número 31 de un mes de diciembre, soy la espera de un teléfono, soy vida, alegría pero también tristeza y muerte… Soy el objeto del aeropuerto que nunca encontraron, soy el intento de un libro, y la agonía de un mensaje de voz… soy entre otras cosas una eterna llegada, y una mala partida.

Soy Santiago, pero también soy una parte de ellos, de aquellos que se han ido, de los que no volverán, de los que hablan en el viento y me visitan en los días de melancolía, soy una familia unida, que conoce el desarraigo y el desprendimiento de los seres que más ama.

Soy eso que nadie puede describir, ese silencio, que aprieta el corazón, anula las palabras y te amarra con un nudo en la garganta…

En un día como hoy… sigo siendo, sigo existiendo, sigo siendo ustedes…


Dedicado a todos los que han sido y serán, a los que regresan en los días amarillos, en donde el mundo se enferma de hepatitis y te ves siendo un niño, aunque el calendario te muestre otra realidad.

martes, 22 de septiembre de 2009

¡Un dìa antes de los 24!


No sé si es normal tener todos los sentimientos revueltos, pero me imagino que si lo es, si se revuelve el estomago, también pueden los recuerdos, pues es parte de uno mismo y nadie podría salir a la calle con su cuerpo, dejando la cabeza en casa, para no pensar tanto.

Ya he vivido más de dos décadas, las cuales están por partes, por retazos, y en otras situaciones sólo encuentro formas fragmentadas en donde he dejado un lienzo con sombras de pinturas. Me pregunto hoy que ha sido de mi vida, cuando otros han vivido por mi, seré yo, la huella de sus experiencias… Tengo tantas exigencias, en realidad es una lista de quejas que aún no se a quien entregar… Seguramente soy yo quien debe de recibir esas quejas he ir solventando cada unos de mis propios problemas para dejar de ser una pisada de otros y tener mi propia huella.

Después de tanto meses vuelvo a darme cuenta que cumplo años, y de inmediato me invaden los recuerdos; como olvidar aquella torta de arequipe con maní que hacía la nonna, y me sorprendo al darme cuenta la forma como he almacenado mi vida, entre cajones de imágenes borrosas y coloridas.

Hoy en día muchas cosas han cambiado, Tuve que reconocer que no me gusta el maní, que me genera una alergia terrible, y que las piquiñas del cuerpo no la producía la ansiedad del cumpleaños, pero sobre todo aceptar que ya no estoy con la nonna.

Hoy ya no puedo llorar porque mi hermano me roba los juguetes, o porque mi papá se olvido de mi fiesta de cumpleaños, Hoy capaz lloro porque ninguno de los dos existe.

Pero así como se han ido desvaneciendo los recuerdos y las personas que he adorado en el corto camino que llevo de vida, también es verdad que han aparecido seres maravillosos, gente que se ha cruzado en mi camino para quedarse, y por el cual siento un amor infinito.

Esas personas son ustedes, mis amigos. Espero estar allí para ustedes. Hoy estoy nuevamente contagiado de la fiebre del pre cumpleaños, sin embargo corrí con más suerte y no tengo piquiña. Tal vez la frase más fácil sea decir que los quiero, y en efecto lo es ¡LOS QUIERO! Gracias por estar, y recordarme que el hombre vive en momentos felices que se inmortalizan en miradas y sonrisas, que nunca podrán ser borradas, tal vez por eso nunca moriremos, viviendo eternamente en los sentimientos de nuestros seres queridos.

James Capafho

lunes, 21 de septiembre de 2009

"Ausencias"


Contamos los meses. le colocamos fecha y hora, así logramos tener una agenda completa, para hacer y llenar nuestro día a día, con planes, metas, aficiones, programación de felicidades y tristezas, se nos indica el momento, la hora y el porque de nuestros sentimientos, pero que pasa cuando uno de los miembros del equipo, se va antes, sin avisar, sin cumplir con su día a día…

En ese momento se congelan hasta tus palabras, y de nada sirve tratar de ahogar el reconcomio que te queda, ya que no existe, no esta, al igual que muchoS que vienen y se van, se van estando vivos, y se van estando muertos… como bien decía Jorge Luís Borges “La gente tiene la mala costumbre de morirse, y no hay forma de quitársela” ante eso no hay nada que valga, ante la ausencia, sólo quedan los recuerdos buenos y malos, lo queseé pudo hacer y no se hizo.

Es empezar sin un miembro menos, es avanzar olvidando. Es irse al fin del mundo buscando respuestas. A decir verdad hoy me di cuanta donde estaba ese fulano fin, y después de tanto pensar he llegado a la conclusión que es aquel lugar que escondemos cada uno de nosotros, no conoce fronteras ni distancias, allí solemos refugiarnos, allí guardamos lo indisoluble, son nuestras experiencias, guardadas bajo llave en la confinidad de nuestro ser.

Con una coraza de hierro salimos a enfrentarnos, para combatir con nuestros peores enemigos que son sin duda el miedo y la ausencia… Al terminar el día no se habla, no se siente, no se sabe quien se es ni el porque, cerramos los ojos, queriendo encontrar esa paz, que se ha ido, y que sólo el tiempo sabrá devolver, de nada sirve taparnos los oídos y rogar al cielo que todo termine. Es la realidad que se debe enfrentar y adaptarnos para seguir en la ruta.

Hoy un día normal para muchos, increíble para otros, con un significado distinto para cada uno, nada se deja ni se debe dejar de hacer, los quehaceres continúan, como continúan los sueños, si te caes pues te levantas, te limpias la cara y sigues, que el camino es largo.

El Sr. Futuro


El futuro algo tan efímero, tan fortuito, algo mágico y tormentoso a la vez, es pensar en lo que puedes alcanzar, en supuestos, en presentes idealizados. El futuro el señor que nunca envejece, aquel que te pasea por el bienestar soñado, el rey de la esperanza, el que te mira de lejos y te hace crear un mejor mañana.

¿Donde estás?
Porque pienso en ti, si nunca te he visto
Porque me quitas el sueño y aun eres tan lejano
Porque me haces sonreír en lo incierto…

El aire va de lado a lado, buscándote en las miradas, que envejecen.
Atrapas todo, te haces dueño del destino, y caminas de acuerdo a las ganas de aquellos que te anhelamos con desespero.

Y tu siempre tan elegante, tan fuera de si mismo, tan virtuoso, hay tantos calificativos positivos que pudiera agregarte, que cuando termino de escribirlos, me doy cuenta que es simplemente el producto de una educación encandilada, por lo brillos que dejas cuando pasas.

No estoy seguro que quiera seguirte, En este momento observo el presente, lo que existe, lo tangible, lo que hay, y cada vez nace una distancia terrible, entre lo que abrazo y lo que deseo abarcar.

Dime porque me callas con tu omnipotencia… ¿acaso, eres Dios? Que significas, y porque decides, en expectativas vagas…

Ya no creo en ti

Y tal vez hoy no sé si tú señor futuro estés en este camino.

Será que detrás de los tres tiempos que conecemos, se encuentra lo perdido, lo olvidado, en pocas palabras te encuentras consigo mismo. con la primavera que no llega...

Hoy me di cuenta…


Hoy me di cuenta que mi humor escasea frente a los insultos…

Hoy me di cuenta, que la educación no determina quienes somos, pero si modula la forma en cómo nos comportamos…

Hoy me di cuenta que tiendo a repetir los mismos errores…

Hoy me di cuenta, que lastimo a las personas sin saberlo y otras veces sabiéndolo…

Lo admito soy seco, frio y metódico. Todo está calculado, no busco adaptarme a nadie, voy a mi ritmo, un ritmo egoísta con pinceladas de humanismo que abaten mi espíritu…

Hoy me di cuenta, que la negra que llevaba la niña en brazos, tenía una mirada cansada, caminaba ya con su ruta preestablecida, no merecía insultos, no merecía atropellos, por más que para algunos Yubirisnayda Bulton les suene divertido, les cause una risa insipiente, banal y poco sentida.

Hoy me di cuenta, que en el desorden de mis creencias, hay cosas que no admito, que no tolero…

Encerrado en una jaula observo el mundo con criterios establecidos, que llevan horarios. Con horas especificas para pensar, para estudiar, para divertirme, para enamorarme, para SER…


Con respeto a la señora desconocida de la Tercera Transversal de Altamira…

sábado, 19 de septiembre de 2009

MALEIWA




Soy la tierra por la que caminas,
Soy la historia que cuentas,
El olvido y el sueño enterrado.

Soy parte de ti, aunque no te des cuenta.
Hoy ya no me reconoces,
Hoy soy un forastero en mi propia tierra,
Hoy hablo de país y de orgullo patriota, sin tener lugar donde vivir,
Hoy me veo distinto,
Hoy no soy el ayer,
Hoy soy el indigena moderno.

Escondido en cada mirada, en la añoranza de todos nosotros.
Con los sentimientos perdidos en ésta selva de cemento, tan distinta a mí.

Soy lo que ves,
Un indígena transformado
Un indígena perdido,
Un indígena olvidado,
Busco mi tierra, capturada en la distancia de lo que fue y hoy no sé que es.


Escrito por James Capafho

Dedicado a la Sra. Flor Montiel ( Furrore / Miembro de la comunidad Wuayuú)

(Narrado durante la exposición de los Wuayuú, Formación Social Venezolana I, Sociología, UCV. Octubre 2008)

¡La vida en un salón de clases... es más que amor, teoría!


Desde hace algún tiempo, mis pensamientos son conceptualizados, enmarcados en las teorías de los autores que he visto durante mi carrera, así se pierde el encanto de lo que te rodea para darle una etiqueta, creada con la intención de cambiar el mundo. La gente deja de ser gente, para ser tratada como individuo y sujeto, el mundo de placer y gusto, se convierte en una monstruosa máquina, que manipula al hombre, para venderlo y explotarlo, ahora todo somos mercancías, y¿ la culpa de quién es?, grita un profesor exasperado porque sus alumnos no le presta la merecida atención: ¡Muchachos es del capitalismo!, acaso no lo ven, si es que está de antiojistos, ya no puedo bajar más el nivel, esto es lo más bajo que puedo llegar para que me entiendan.

En ese instante me desoriento, perdiendo la noción de lo que quiere decir con nivel, y me pierdo en la vista del Ávila, que se enjaula en las ventanas de mi salón de clases, así pierde el sentido la cosificación de la que habla Habermas, y la razón instrumental se desmaya por mi desdén. De repente mi abstracción se desmorona ante una pregunta tajante del Profesor: ¡JAMES!, ¿dígame que es la acción comunicativa, según el autor?, se forma el silencio, y en el momento mi mirada, va de un lado a otro buscando respuesta, ante la falta de conocimiento, me refugio en la ignorancia, bajo la mirada y hago que no es conmigo la pregunta.

Así comienza a surgir la desconfianza entre lo que estudio y lo que siento, Karl Marx señala que nuestra conciencia no es la que determina nuestro ser, sino el ser social lo que determina nuestra conciencia, en pocas palabras, no somos dueños ni creadores de nada, en ese momento caen los conceptos de plusvalía, proletariado, capitalismo, lucha de clases, fetichismo de la mercancía entre otras, todo va dirigido para obligarme a ver una realidad, que corre acompañando el fracaso de la humanidad, se supone que todo ello debe conmoverme, y hacerme cambiar, pero todo me es tan ajeno, tan fuera de sí, es evidente no creo en las utopías, no creo en los cambios, el hombre no puede desprenderse de sí mismo, para ser simplemente la cosa modificada, por el escultor de mando. Weber, con el espíritu del Capitalismo, Durkheim con el suicidio, Goffman con su artística forma de entender al hombre a través de la máscara y la fachada…

La verdad no me importan sus teorías, y su afanosa manera de ver la realidad, no quiero encasillar la vida a un marco teórico, me rehúso a entender la esencia de las cosas, con la visión sofistica y erudita de otros, probablemente, algunos pueden pensar, que ya estoy perdido, que el sistema me ha alienado de tal manera que no tengo reparo, todo es posible en este mar de contradicciones que nos rodea.

Yo no quiero ahogarme en sus ideas, a diario observo la rabia, el amor, el rencor, la sabiduría, en las miradas de la gente, en su forma de sentir lo que poseen, y esa manta entrelazada de emociones que teje el hombre, y en donde todo importa, y todo vale, (en este momento no me refiero al valor de costo) sino a ese valor que en el espejismo abrumante y febril borda la vida, el objeto, la cosa rota, lo viejo, el juguete de la niñez, la fotografía guardada, la carta escondida, la dedicatoria de una amiga, los lugares, el café de la tertulia, el bar del despecho, la calle del primer beso. Todo visiblemente material, imágenes vendidas por el sistema. Sentimientos de supermercado, enlatados y listos para comer. Es más que eso señores, creo en todo, creo en el lápiz que ayudo a mi formación, el cual tuvo un costo. Creo en el valor de la mercancía de una forma delirante y poco clásica.

A mi edad, comienzo a entender y desdibujar lo cierto. No pretendo cambiar el mundo y sus múltiples concepciones de vida, no pretendo buscar la paz mundial, no quiero adoctrinar a la gente, y hacer que todos griten mi nombre, como si fuese un salvador. Yo sólo quiero ver y entender un mundo secreto, aquel que va de recuerdo en recuerdo, el mundo que se esconde en las miradas perdidas. Es a ese mundo al que pertenezco.

Admito ser egoísta, perdón quise decir admito ser humano.

Dedicado a todos aquellos que luchan con devoción por aquellos que no tienen nada, menos mal existe gente como ustedes, en este mundo plegado de humanos.

Después de todo aun sigo vivo, y aun late mi egoísmo…

Con respeto y cuestionada admiración al profesor que siempre me nombra, por un nombre que no es el mío, Sr. Humberto Daza.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Cuando discuten tus dos YO


Comenzar, puede ser sinónimo de inicio, de cero, de nada, se pregunta él con extremo escepticismo, ¿es eso acaso posible? A pensar que pareciera que no, si cree que resulta ser una alternativa bastante viable, es borrar el papel y escribir de nuevo… a ver, expliquemos de nuevo cómo hacemos de nuestra vida una hoja en blanco, es allí el problema… Caminamos y tropezamos con recuerdos, con momentos adecuados, y en ocasiones con momentos que creíamos olvidados…

Pero qué somos, sino un sinfín de recuerdos, de ocasiones, de sonrisas, de tristezas y terribles despechos, no se trata de olvidar una vida, no, no eso es imposible, se trata de aceptar la vida, y comenzar, con las herramientas que están a la mano, algunas debes admitir que están muy rotas, otras simplemente no funcionan, pero que haces, son las únicas que tienes para arrancar, y con ellas has de forjar tu camino, grita con desespero el lado bueno de su mente.

Qué bonito se escribe, cuando hay una parte de ti, que desea levantarte y decirte hasta aquí, prohibido pensar más, mientras que la otra parte, no cree en una palabra, de aquel discurso tan armónico y resplandeciente… No hay otro remedio que admitirlo somos un vaivén de cosas buenas y malas, no manejamos en esos dos mundos, aunque algunos se resistan a admitirlo, mira que cuesta, aceptar aquel lado oscuro que todos tenemos, podríamos negarlo y andar por la vida, hablando de lo bueno y amable que solemos ser, presumiendo de lo gentil que somos como personas, de los valores, de las costumbres y tradiciones que sólo satisfacen a terceros, indiscutiblemente ese argumento es de la señora razón que entro a seguir creando polémica en esta terca cabeza… Realmente que es lo que decides, perdón decides, o deciden por ti, comenta el pesimismo.

Comenzar por aceptarte, es un buen comienzo, dice la parte positiva de su mente; al carajo con lo que dice la gente, que importa el mundo, importa lo que lo tu quieres del mundo, no lo que el mundo quiere de ti… Pero esa, es sólo una concepción de un mundo. Abatido va y habla con una amiga ella lo remite a la biblia, si, si dije biblia, ¿qué raro no? un agnóstico a estas alturas buscando ayuda en la biblia, pues si, nadie es perfecto, así que va y escudriña la biblia y encuentra lo siguiente: Romanos 1:26,27: "Por esto Dios les entrego a pasiones vergonzosas pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres..."

Su cara de asombro es tal que las palabras parecieran diluirse, y se supone que eso lo escribió Dios, si eso encuentras de Dios, que puedes pedirles a los hombres dice una parte de la razón del aquel sujeto aturdido… Un niño de 4 años decide lo que quiere, se pregunta… en ese momento la mente queda totalmente en silencio, y otra vez el silencio emerge para aturdir, y el pensar se hace irreconciliable con la calma y la cordura.

No sé puede pasar toda una vida pelándose consigo mismo y con Dios hablan los valores...

Pero si Dios no cede cómo hacen, vaya problema... y eso lo digo YO...

jueves, 17 de septiembre de 2009

Lo que te trae la lluvia...


Cuando la lluvia arropa mi ciudad, el viento vuelca los árboles, removiendo hasta lo más intimo en cada uno de los seres que aquí habitamos, los recuerdos se contraen, y la vida se desplaza lentamente, las voces de los que se han ido renacen en el crujir del aire, los amores perdidos se reflejan en los charcos de agua, que crecen a media que la lluvia aumenta, los fracasos y anhelos se hacen presente en cada gota, y el sentimiento adquiere un color gris, cada relámpago agita las palpitaciones del corazón…

Y por un momentos todos, desde cualquier lugar, observamos simplemente como cae la lluvia, como caen las tristezas, como cae la amargura, como cae los desamores, como cae el olvido…

La vida se esparce en las miradas; el niño callejero que no tiene nada que comer, mira la lluvia con incertidumbre mientras el frio sacude su cuerpo, el estudiante que observa la vida por la ventana de su salón de clases, mientras se pregunta qué sentido tiene entender la sociedad estando al margen de ella, el empresario que levanta su mirada, y se abstrae de sus negocios por medio de la lluvia, saber que siente y que todavía no es una maquina lo hace sentir reconfortado, La madre que recoge la ropa del tendedero para que no se vuelva a mojar, como tantas veces ha tenido que mojarse ella. Todos esperan algo, todos suspiran, todos desean, mientras la lluvia sigue su recorrido…

Es en ese instante no reconocido, en donde asoma la sensibilidad, en esos segundos en donde lo que está encerrado resurge para desarmarte por completo, te das cuenta que no sabes nada, que hablas de libertad y te cercenas a ti mismo, te condenas a tus principios “la moral y las buenas costumbres” son ahora tu verdugo, tratas de amordazar ese constante inconformismo que te rodea y te niegas a ver, la lluvia ha roto ese lazo, ahora todo está frente a ti, y se desploma el primero de tus imposibles, dando paso a ese mundo oculto de contradicciones, de inmediato buscas refugio en la razón, para dar solución a los enigmas fomentados por el infortunio, desgracia infundada por ti mismo.

Una gota para entender que la vida se te está yendo, y la fuerza de tus brazos no bastará para atraparla, pues como el agua terminará diluyéndose entre tus dedos…

Él la espera...



ÉL: Camine de un lado a otro, buscando el horizonte, las huellas dejaban el rastro de mi desolación, pues mientras más caminaba más perdido me sentía, las horas iban avanzando, y la alegría se desvanecía, pero, pero la esperanza comienza a esparcirse hija, ¿sabes cómo? como las cenizas que se lanzan al mar, pero simplemente iba a repetir un error, a ratificarlo, pues un error a medias no sirve de nada, y a veces para ser feliz, debemos cometer el error más grande, aquel que nos hará arrepentirnos el resto de nuestra vida...

Ella sabía que nada era igual, él sabía que nada era igual, desesperados buscaban el encuentro, sin embargo ambos se encontraban vacios, los años los habían amargados y lo único que conservaban era aquella imagen de despedida, sacrificaron toda una vida por un recuerdo, con la zozobra si el otro o la otra era igual, pero que va, los años no pasan en vano, y al verse, encontraron a una persona que no era la que endulzaba la memoria.

El miedo era latente, arriesgaron todo por un desconocido y una desconocida, cincuenta años echados a la basura por un sentimiento que ante el pasado temblaba…

Una lágrima recorría el rostro de ella, él sólo la observaba con nostalgia, ninguno sabía definir aquello que sintieron, dos historia que se unía, pero que no podían compensarse pues en sí mismos, eran mundos distintos.

Ella: ¿Y tú eras el amor?

Él: Soy simplemente eso… soy lo que dejaste, soy lo que ves y hoy no reconoces.

Ella: adiós…

Así la mujer se perdió en la inmensidad de la soledad.

Aquel hombre hoy solo y olvidado desvaría, bueno así dicen las malas lenguas de las enfermeras que lo cuida en ese oscuro y viejo ancianato.

Enfermera: Cálmese señor……………………… ella volverá………..

ÉL: Camine de un lado a otro, buscando el horizonte, las huellas dejaba el rastro de mi desolación, pues mientras más caminaba más perdido me sentía, las horas iban avanzando, y la alegría se desvanecía, la esperanza comienza a esparcirse hija, como las cenizas que se lanzan al mar…

En ese momento sus amargos ojos se encuentran con los ojos de una mujer hermosa que le sonreía, sentada en la playa… Don Paulo dejo de hablarle a su enfermera.

La enfermera asustada trataba de ayudar a aquel pobre viejo quien le sujetaba fuertemente la mano...
los esfuerzos eran en vano.

Don Paulo balbuceaba, y botaba por su boca sangre en salivada, así se iba del mundo, así culminaba su historia.

Que tan difícil es encontrarse a sí mismo, una vez que perdemos los que más amamos, reconstruimos el mundo, para continuar, pero es en ese momento, cuando todos se duermen, cuando las luces se apagan... Cuando te das cuenta que estás solo, y escuchas tu respiración, las penas caen y no puedes huir de ellas, pues tarde te has dado cuenta que se han hecho parte de ti...

James Capafho 29/06/2009

El Niño Anónimo /// Mil juegos un castigo




Si le dieras a elegir, él pediría simplemente una cosa, si comprimieras sus pensamientos, sólo encontrarías una palabra, si resumieras su vida, sólo juntarías una oración, y qué es él… Un loco soñador que ha ido por la vida, intentando pintar sus pasos, cuando nació tenía una bola de carne en la cabeza, y la madre pensaba que era deforme, a los cinco años se escapo de la casa de su Tía, la grandiosa Digna, la mujer más elocuente que ha conocido, la de las sombras y los pellizcos, la que formo el miedo en las letras del abecedario, acompañada de su amiga, la profesora de primer grado, que engendro en ese niño el más terrible rencor al libro MI JARDIN, detestando la lección de mamá y papá.

El niño que miraba al horizonte esperando a sus padres, el niño de todos, al que el mundo entero mandaba, pero paradójicamente el hijo de nadie, escaparse y abandonar el libro MI JARDIN a los cinco años es un pecado imperdonable, es la excusa perfecta para estar internado siete años de su vida, encierro que envolvió su mente en una anhelada espera, el niño creció esperando, y a lo largo de su vida perdió cosas, perdió sentimientos, perdió sueños, también perdió seres queridos, sin embargo nunca ha podido dejar de esperar, y vaya que esperar lo perdido resulta todo un problema por más tecnología que exista…

Hoy alguien se pregunta dónde está ese niño, el que marcaba la excelencia porque simplemente no refutaba, el que seguía el patrón del deber ser a la perfección, El que nunca manifestó que la remolacha le daba asco, y simplemente la comía para agradar a la nonna.

Y Dónde quedo su vida, cuando vio lo que no debía ver, cuando descubrió lo que no debía descubrir, donde quedo él mismo… En reproches, en miradas ancladas, en fotografías de antaño...

Mira a la izquierda

Mira a la derecha

Mira hacia delante, pero nunca voltees atrás, armoniosamente repetía su padre… Mirando hacia el frente, el niño no sabe cómo encontrarse, pues no se ve…

¿Quién es James Capafho?

Mi foto
Caracas, Venezuela
No hay nada más importante en mi vida, que escribir y dar a conocer, ese mundo que existe, en cada historia, en cada cuento, y en cada una de nuestras palabras, que pierden la monotonía, por el solo hecho de contarlas.

Agradecimientos



Quiero darles las gracias a todas aquellas personas que han formado parte de mi vida, desde la señora que me cuidaba y hoy no recuerdo su nombre, hasta el señor de las mil preguntas, con sus mil y una respuestas, a todos esos seres que se borraron en el intento. A la abuelita del aeropuerto del Dorado en Bogota, que sin conocerme me auguró un futuro de prosperidad.







Agradezco a esas personas que existieron y luego volaron a otro nivel, pero que antes de partir me brindaron instantes llenos de emociones. A todos aquellos que me remplazaron por otros y a todos aquellos que yo reemplace. A los que me olvidaron y hoy ni siquiera saben mi nombre y a los que yo olvide, con el transcurso del tiempo.







Agradezco a los que me apoyaron desde muy lejos, y hoy en la lejanía del fin del mundo, siguen confiando en mi, deseándome lo mejor. A los que siempre estuvieron y seguirán estando en mi vida de manera perdida, a los que se fueron un día y nunca volvieron, a mis ex amigos, a mis ex compañeros de clases, a mis ex profesores. A las risas, a las burlas, a los chistes sin sentido, quiero que sepan que todo valió la pena, y que todo tenía y debía pasar.







Agradezco a todas esas personas que me quisieron, a los que me quieren y a los que me querrán. A ustedes mis nuevos amigos, que entran en mi vida, para conformar mi presente. Sean todos bienvenidos, que la vida comienza cada cierto tiempo y se reinventa cada vez que lo necesita.



A todos ellos gracias, por contribuir a mi evolución ayudándome a buscarle aquel sentido critico que tiene la vida, y que antes no sabia, fueron ustedes el escalón para llegar. Somos parte de esos momentos, momentos infortunados y felices.



Antes de terminar:



Quisiera retribuirle de alguna manera todo mi afecto, a ese ser que si existió, y que de repente, dejó de estar en mi vida de forma física, para convertirse en un ente especial que sólo yo puedo percibir, gracias por ayudarme a comprender que a veces los seres que más amamos se encuentran con nosotros de manera ausente. Donde quieras que estés, este libro es para ti.







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PRONTO... MIL JUEGOS UN CASTIGO escrito por James Capafho