
Se escribe sobre un papel ya borrado, que se fue lleno de historias, mojado de muchas anécdotas, de cuentos y risas. Vivencias que han ayudado a mi crecimiento, colmados de tanto pasado, ésta es la parte del libro viejo que he decidido conservar, pues es parte de lo que soy, a eso es lo que solemos llamar experiencia.
El no estar ahora ya no es prescindible, pero en su tiempo, en aquella época en donde nos toco compartir si lo fue, y de allí emerge lo positivo, aquella forma bonita de ver nuestra existencia, con sus finales y comienzos. Ahora vendrán las nuevas experiencias que continuarán siendo parte de mí, creando nuevas melodías, canciones que irán apareciendo, uniéndose a las que ya estaban, y que van a SER mientras existan los recuerdos, porque son justamente esos recuerdos quienes las mantienen con vida, así cobran forma de personas, envueltas en sentimientos.
Transcurre nuestra supervivencia, en una mezclas de amores y desafectos, en un ciclo constante, bordeado de emociones latentes, formadas por momentos inolvidables, que nunca pasarán pues quedaron gravados en nuestro subconsciente.
La vida es un momento bonito, un te quiero con la confianza de un mañana, una taza de café, un adiós y un encuentro.
Así abrimos los brazos hacia el futuro, hacia las esperanzas, con anhelos de triunfo, a los deseos fortalecidos por todas las vicisitudes por la cual hemos tenido que pasar cada uno, en nuestra historia individual.
Hoy sé que no hay sueños cortos, que no existen montañas grandes, Hoy sé que después de tanto caminar, inmerso en tristezas, banalidades y escepticismo, comprendí que el mundo se ve mejor desde la cima, y en la cima se está, cuando uno es feliz consigo mismo y con quienes nos rodean.

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