
“Realidad, realidad: escribamos la verdad de las miserias sociales, realidad, realidad, queremos ver al mundo tal cual es; la sociedad tal cual es; inhumana, corrompida, escéptica, cenagosa, fangosa. ¡Realidad, realidad!”.
Benito Pérez Galdós
¿Cómo hablamos de un secuestro?, ¿Cómo se llora en entre líneas?, será la tragedia de otros… o de todos. Es saber mucho sin saber nada. Desespero, rabia e impotencia de un ser que lucha con un destino ya determinado. En la mayoría de los casos una muerte anunciada, como bien lo diría Gabriel García marques.
No existir de repente, de momento, una vida que se congela para sí y para el resto de la familia, es respirar largo y pausadamente, pues el nudo en la garganta suele desesperarnos. Es saber que todo lo que has hecho y pudiste haber logrado, se esfuma en cuestión de segundos, Pues aquí sólo queda el ahora sin futuro. El presente se muestra en un oscuro rostro de una decisión arbitraria e inhumanaza de personas sin escrúpulos. Así pierdes la noción del tiempo y esperas a que el viento te regrese a tu trabajo, tu monotonía, tu rutina, tu familia, pues eso es lo que amas, y en ese instante pierdes hasta tu identidad. Ahora formas parte de la larga lista de secuestrados, de la paginas rojas de todos los periódicos de tu país.
Dios queda en el aire, aquí ya no decide, ahora son otros los todopoderosos, quienes mandan, quienes deciden, si mereces seguir habitando este mundo. Ante tal situación la fe tambalea y suena contradictoria, resulta producto de la fantasía, y por más que se rece no se encuentra el consuelo deseado. Lagrimas y más lagrimas y al final sentimientos diversos lleno de un enorme vacío. Esperazas desesperanzadas, agonía que crece a medida que avanza el reloj, segundos de preguntas.
Mirando al pasado, te conviertes en un invitado en tus propios recuerdos, una familia que lo espera, imágenes que caen de inmediato al abrir los ojos y entender que su hoy es totalmente ajeno a su ayer. Confinado en el fin del mundo, se acaban los sueños, y las sonrisas llorosas se hacen presente en la nostalgia que deja el tiempo. Así van pasando los días, sin luz, y en la miseria de la clandestinidad. Poco a poco el secuestrado se va del mundo y termina por entregarse de lleno al descaro y tal vez sobre vivencias de los ideales he intereses económicos de sus captores. Morir para beneficiar a otros, saber que tu desgracia proporcionara “Felicidad Material” a seres que tal vez nunca viste. Odio y Amor, dos sentimientos que terminan ahogando a la victima.
Su familia espera un siempre que nunca termina de llegar, un padre, un hijo, una madre, una hermana, una abuela que se disuelve en el repique de un teléfono.
Y que podríamos decir de los secuestradores, tal vez son dioses momentáneos, que logran todo a través del terror y la crueldad de sus actos, esperando resolver sus vidas con el infortinuos de sus semejantes. Quieren ser parte de una sociedad que los juzgan y los rechazan por ser lo que son. Ahora bien el poder y el dinero les darán el estatus económico, para ser parte de aquella farsa por el cual se ven forzados a cometer tan monstruoso delito. Aquí ya nada importa, los corazones se congelan, solo quedan la espera, y los resultados de ser victimas y victimarios.
Será el secuestro el resultado de un Dios soberbio que anda de vacaciones o de la degradación de un sistema social. Podríamos decir realmente porque existe el secuestro, sus razones, sus causas, su función. Será sólo un acto macabro que no tiene principio ni fin…
Al final sólo quedan historias que las absorbe el olvido.
Un adagio español dice:
“Que nos de Dios lo que somos capaces de soportar” y la verdad es, que se soporta más de lo que uno puede.
“Tengo unas ganas terribles de llorar.
Ya no puedo hacerlo,
El problema es no saber.
Es una pesadilla en carne viva, donde nada es comprensible.
Al final de cada día se aprende más y una de las cosas que siempre tendré presente es no volver a hablar del futuro de un padre que no sé si aun existe, de un pasado que ya no es verdad.
Transfigurado por el dolor, de alguien que se fue sin quererse ir.
El tiempo terminará llevando su rumbo, y yo mi agonía.”
Fragmento del diario de un joven que espero a su padre secuestrado, y nunca llego. 23/12/2004.
Por: James Capafho
18/10/2006

5 comentarios:
Esooo james pareces todo un pro jejej :D sigue asi... (y)
joha ;)
Wow.. Pense que solo era literatura y semántica pero, es realmente ineludible el tono concentrado de las frases que se usaron, y aún más profundo en intervalos emotivos o en fracciones.. Felicidades, usted es poseedor de una irreprochable escritura... Un abrazo, P.Rf.
Eres bueno brother... de verdad que me enchina la piel leer este texto sobre el secuestro. Escuchar la opinion de quien lo sufre te pone por un momento en su lugar y se siente terrible. Creo que tu intencion probablemente es transmitir todos esos sentimientos sobre un momento tan dificil y tambien creo que lo logras bastante bien.
Muchas Gracias, este es su espacio, y para ello ha sido creado, aquí podrán dar su opinión, sobre todo lo que se publique.
James Capafho
Hermano me dio escalofrío es como vivir lo relatado a través de tus ojos es un nuevo plano!!!! Eres full bueno mantenme al tanto de la actualización de la Pág.
Marcos F. “Socram”
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